lunes, 17 de agosto de 2015

En una confusión huracanada de incertidumbre,
he volado lejos de mi sombra.
Me veía así no en un círculo,
sino en un laberinto.
Un laberinto de suelos declinados,
con paredes espiraladas,
arenas mutables.
En un mismo sitio se desenterraban viejas urnas,
mezcladas con retoños por abrir en la mañana.
El mismo Tiresias predecía los ayeres,
parado sobre la nostalgia
de los días por venir.
Me reencontré con mi sombra
en uno de esos recodos.
Danzaba con la sombra de algo que jamás escribí.
Y tras años de reencontrarme,
cuando duerme mi voz,
vuelve a extraviarse,
huyendo tras el recuerdo,

de un sueño que jamás vislumbré.
Desde un rincón de silencio,
donde encuentro mi propia oscuridad,
trato de hilvanar entre fantasmas
un verso que alcance
o una palabra siquiera,
para nombrarte correctamente.