En una
confusión huracanada de incertidumbre,
he
volado lejos de mi sombra.
Me veía
así no en un círculo,
sino en
un laberinto.
Un
laberinto de suelos declinados,
con
paredes espiraladas,
arenas
mutables.
En un
mismo sitio se desenterraban viejas urnas,
mezcladas
con retoños por abrir en la mañana.
El mismo
Tiresias predecía los ayeres,
parado
sobre la nostalgia
de los
días por venir.
Me
reencontré con mi sombra
en uno
de esos recodos.
Danzaba
con la sombra de algo que jamás escribí.
Y tras
años de reencontrarme,
cuando
duerme mi voz,
vuelve
a extraviarse,
huyendo
tras el recuerdo,
de un
sueño que jamás vislumbré.
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