La ropa es una mentira,
todos somos desnudos.
Las manos nos cubren torpemente,
como si no advirtiéramos
que estamos igual de desnudos,
frente a la noche del lenguaje.
La noche es seductora, porque es sinuosa y confusa,
como la vida misma.
En la noche, y en la vida, la poesía germina del asfalto,
se desgarra de parir versos desde el horror,
para que creamos en los eclipses de la noche;
para generar la ilusión de que más allá de las sombras, oculta,
yace también la belleza...
La poesía es un engaño de doble filo.
Hace creer al lector, que a pesar del horror, hay maravilla.
Hace creer al poeta, que a pesar de lo profundo de su inspiración,
puede ocultarse detrás de la metáfora.
La poesía es un engaño,
pero hay engaños que abrazamos como redención...
Luz Ríos Iribarne- Publicado en Micrópticos, Ed- Dunken, 2017.
