Soñé con una historia de amor...
Aluciné que lo asumía con madurez, aunque jamás esperé que fuera
una historia perfecta... Jamás esperé lo perfecto, porque todos
somos imperfectos, y con mis errores ya bastaba para que la historia
fuera lo suficientemente imperfecta...
Pero también el alma tiene un límite, cuando se ve gravemente herida, ante miradas de indiferencia donde antes brillaron ojos al verme...
No puedo seguir despreciándome... Creyendome madura imaginé un cuento... Pero como todo cuento fue corto, y ahora me quedo vacía...
Tengo miedo.
Pero también el alma tiene un límite, cuando se ve gravemente herida, ante miradas de indiferencia donde antes brillaron ojos al verme...
No puedo seguir despreciándome... Creyendome madura imaginé un cuento... Pero como todo cuento fue corto, y ahora me quedo vacía...
Tengo miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario