Para mí fuiste siempre un ángel
terrenal, como para muchos...
De vos aprendí mucho más que un bizcochuelo de limón...
De vos aprendí mucho más que un bizcochuelo de limón...
me enseñaste la lección de la sonrisa
ante el dolor.
Pero hoy no puedo tía... Hoy no me
sale esa lección.
Te extraño demasiado y te necesito.
Necesito ver esa fuerza
la que siempre te permitió la alquimia
de transformar tu bastón en la tercer
pierna
que te condujo kilómetros hasta
vernos,
cuando las rutinas nos ataban a un
circuito...
Mamá, tía, tía abuela, cuñada,
amiga, ángel, todo...
Siempre mucho más que
maravillosa....
Qué más decirte?
Qué más decirte?
Sé que ahora estás en un cielo donde
no hay dolor
ni pena alguna que te abata...
Estás del brazo del tío, tomando unos
mates con cascarita...
Porque corazón guerrero y puro como el
tuyo
no conoce otro destino que el soñado
siempre
el vivido a cada día,
con la simpleza de las almas
inmensas...
Pero yo no conozco luz similar tía...
Y te extraño...
Este día que te nos vas, hay quienes
parecieran ignorar que están vivos...
Mientras vos, ya en tu cielo, seguís
en quienes te amamos...
Espero que disculpes las lágrimas que
dan estas letras...
Son de unas manos que a mares están de
tus fuerzas.
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