lunes, 9 de julio de 2012

A mi tía abuela/ángel Lidia


Para mí fuiste siempre un ángel terrenal, como para muchos...
De vos aprendí mucho más que un bizcochuelo de limón...

me enseñaste la lección de la sonrisa ante el dolor.

Pero hoy no puedo tía... Hoy no me sale esa lección.



Te extraño demasiado y te necesito.

Necesito ver esa fuerza

la que siempre te permitió la alquimia

de transformar tu bastón en la tercer pierna

que te condujo kilómetros hasta vernos,

cuando las rutinas nos ataban a un circuito...



Mamá, tía, tía abuela, cuñada, amiga, ángel, todo...

Siempre mucho más que maravillosa....
Qué más decirte?



Sé que ahora estás en un cielo donde no hay dolor

ni pena alguna que te abata...

Estás del brazo del tío, tomando unos mates con cascarita...

Porque corazón guerrero y puro como el tuyo

no conoce otro destino que el soñado siempre

el vivido a cada día,

con la simpleza de las almas inmensas...



Pero yo no conozco luz similar tía...

Y te extraño...



Este día que te nos vas, hay quienes parecieran ignorar que están vivos...

Mientras vos, ya en tu cielo, seguís en quienes te amamos...



Espero que disculpes las lágrimas que dan estas letras...

Son de unas manos que a mares están de tus fuerzas.

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