martes, 30 de enero de 2024

De Paso

 El insomnio y los sueños

cohabitan ese límite difuso,

donde las palabras se hilvanan.


Somos gotas de tiempo,

multifacéticos como prismas,

sutiles como haces de luz.


Nos precipitamos pronto

e impactamos en el agua

dejando ondas efímeras.


Estar de paso es así.

Ser el recuerdo de un resabio

antes de llegar a saberlo.


Se publicó en “Estar de Paso”, Antología de La Hora de Cuento Ediciones, 2023

Cielos

 Con un día diáfano

podemos imaginar

tormentas lejanas.


Cuando todavía no llueve

soñamos con el petricor

que nos traerá la humedad

y la promesa de lluvias.


Pero cuando es domingo

y llueve melancolía

no hay ilusiones

que rejuvenezcan las horas.


Cuando la tormenta es presencia

el tiempo se estanca

y esa violencia

estalla en el rostro del doliente.


Se publicó en “Estar de Paso”, Antología de La Hora de Cuento Ediciones, 2023

viernes, 26 de enero de 2024

Sigilo

 Hay instantes callados

partículas de desconcierto.

Sitios seguros

donde guardar el desasosiego.


Nos mordemos las palabras

por ahorrar enfrentamientos

y nos abrumamos

en esa celda voluntaria.


Pero gritamos en la mirada

coloreamos los espacios

y dejamos huellas fuertes

antes de ser silencio.


Se publicó en “Antes de ser Silencio”, Antología de Puerta Blanca Ediciones, 2023

Resabios

El silencio en los instantes,

la monotonía en los años.

El letargo de los recuerdos

nos sumergen silentes.


Los ojos que nos rodean

en estatuas de yeso

confunden en lo quieto

y sonríen en la falacia.


El gris de la tarde es así

no hay color en las palabras

y la lluvia nos contiene

en el frío de su desidia. 


Se publicó en “Antes de ser Silencio”, Antología de Puerta Blanca Ediciones, 2023

Distantes

 La quietud es un paso distinto

en el que igualmente andamos.

Nuestra sombra da un paso

cobijándonos en silencio.


La historia nos sana

pero lloramos los días

en el imaginario ausente.


Somos un resabio de instantes

dulces para quienes amamos,

incómodos para distantes.


Cerramos los ojos otra noche

abrigándonos en la imagen

que imaginamos en el espejo.


Se publicó en “La Quietud”, Antología de Avis Nigra, 2023

Altura

 Viendo las estrellas

puedo intuir una tormenta.

Pero cuando adviene la lluvia,

es difícil imaginar un cielo

capaz de mostrar su luna.


Por eso busco las palabras.

Por eso acaricio al silencio.

Para besar a la ausencia

que susurra en la sombra.


Cierro los ojos

susurro otro verso

y me abrazo desnuda

en la quietud de los días.


Se publicó en “La Quietud”, Antología de Avis Nigra, 2023

domingo, 21 de enero de 2024

Tierra

 Ni de las empresas

ni de los intereses.

Ni de corporativas,

ni de poderosos.


No es de guerras

ni contratos.

No es de la muerte

ni de sus emisarios.


Nos quieren arrancar las manos

pero ya están sus huellas.

Porque esta tierra es nuestra,

y los sicarios mal pagos son

los últimos herederos del espanto.


Se publicó en “Esta Tierra es Nuestra”, Antología de Trazo Lunar Ediciones, 2023

Madre

 Quebraron tu estandarte

y te culparon por haberlo permitido.

Te ataron y cubrieron de barro

para luego blasfemarte

por llevar la piel sucia.


Con tu estandarte roto lloraste

y al verte herida, golpeada, desamparada,

cientos te reclamaron

como propiedad privada.


Te amarraron aún más

y te marcaron cual ganado la piel

para silenciarte.


Pero ya cubierta de sellos

no valías para sus galas.

Madre Tierra

Mujer Tierra

Nuestra génesis indefensa.


Se publicó en “Esta Tierra es Nuestra”, Antología de Trazo Lunar Ediciones, 2023

Florecidas

 Margarita puede tener todas las flores que quiera. Aprendió la obediencia de su madre, Rosita, aunque es más bien entrega. En diminutivo, bien portadas, perfectamente educadas. 

Aprendió su personaje. Acepta las flores y sonríe como un laurel.

A veces quisiera encarar a las voces del optimismo y decirles “Dejame por favor estos minutos de autodesprecio, de pensar lo peor de mí, y después te prometo que vuelvo a quererme un poquito. Pero dejame estos instantes”. Quisiera decirles esto en calma, de frente, y que lo respetaran. Pero imagina las respuestas, las repercusiones, la pérdida de esa soledad que a veces está necesitando. 

En su casa las flores son perfectas, de plástico, para que nunca muestren decadencia.

Y por eso se queda en silencio. Por eso opta por alejarse un poco. A veces con un libro en mano (que sostiene delante de su cara sin leer realmente), o mirando distraídamente un menú (cuando ya decidió que pedirá el mismo café de siempre). 

Acostumbrada a esa estaticidad, una flor común la encanta. Se sobresalta. Es bellísima, pero imperfecta. Pétalos asimétricos, colores alterados. 

En un impulso la arranca. No es parte de su mundo, pero la guarda. Sabe que se secará, y aunque ya es naturaleza muerta, le saca una foto. No la comparte. No la postea. La guarda como un secreto. 

Su vida está llena de imágenes así. De bellezas ajenas y prohibidas. Construye su verdad desde fragmentos, pero aún es “Margarita”, así que cuida muy bien al personaje.




Se publicó en "Nuestros Escritores III", De S.A.D.E Filial Lomas de Zamora, RyC Editora 2023


En la Noche

 Un grito en la noche

un ruido apagado

se pierde inadvertido

tras una detonación.


Un llanto silente

acobarda a las miradas

que se alzan presurosas

buscando excusas en lo alto.


Tomamos frases prefabricadas

para abstenernos de sentir,

y aparentamos así

compartir lutos ajenos.


Se cierne la noche.

Se aproxima otro insomnio.

Y mientras el recuerdo descortés

pierde otro nombre,

el desvelo gana otro,

moviendo fríamente

las piezas del pensamiento.


Surge otra velada.

Instituciones condenan

los secretos de la piel,

y los peligros se actualizan.



Se publicó en "Nuestros Escritores III", De S.A.D.E Filial Lomas de Zamora, RyC Editora 2023


Desencuentro

 

Nos besamos en la sombra.

Nos tocamos en miradas esquivas.

Pensamos en hacer el amor,

pero vamos por el silencio. 


Si las miradas son poseer, 

nos ocultamos por defendernos

abrazando una soledad

que luego tildamos de celda.


Somos fragmentos de destrucción

ensamblados torpemente

en la caída de los días

con la herida abierta

sin esperar ya la cicatriz.


Se escapan las horas, 

perdemos las palabras

y llevamos un grito silente a la boca

para encontrar un espejo. 


Se publicó en "Nuestros Escritores III", De S.A.D.E Filial Lomas de Zamora, RyC Editora 2023


Imperecedero

Desde su más tierna infancia lo había escuchado. Y lo decían desde sus mayores, sus

docentes, hasta incluso sus amigos, “el tiempo no se compra”, “todo tiene un final”. Pero

la idea no lo convencía. Después de todo, en tantas historias que le habían contado, la

muerte era un castigo, y qué atroz merecer algo así! Tenía que haber otra salida.

Desde pequeño se mostró interesado en las ciencias, y en cuanto pudo, dirigió sus pasos

académicos hacia su objetivo: detener a la dama de negro.

Estudió medicina, química, farmacología, y fue desarrollando procedimientos para vencer

incluso lo impensable. Sabía que la Dama presentaría batalla, no sería fácil, pero fue

anticipándose para contener sus contraataques. Creó curas, pero también formas de

agilizar la creación de fármacos.

Incluso generó mejores modos de detener el envejecimiento, y métodos para frenar el

deterioro cognitivo. Esto le fue sumamente útil para mantenerse activo, aunque llegando a

sus ochenta, descartó esto, ya que creía que algunas cosas era mejor no entenderlas.

Pero claro que no había olvidado aquellas palabras, “no se compra”, así que

prudentemente patentó cada creación, y así fue haciéndose de unos millones. Se había

hecho fama muy pronto entre socios, y era muy fácil demostrar la efectividad de sus

tratamientos, ya que él mismo era la prueba viviente!

Cerca de su tercer centenario, llegó a estar rodeado de viejos ricos como él (aunque no

tan ricos, ya que le habían dado algunos millones para mantenerse allí). Todos se veían

considerablemente jóvenes, aunque en un mundo que no comprendían, con gente que no

les hablaba, y ya conociéndose demasiado entre ellos.

Una tarde, después de recibir otra cuota de millones que no sabía a qué destinar (ya que

en esa actualidad nadie valía la pena), tuvo una epifanía, y encontró en una antigua

herramienta a su más eficaz aliado.

Al final fue el cuchillo, aquel viejo cuchillo oxidado, el mejor de los métodos,

sorprendentemente económico y efectivo, para finalmente descansar en paz.


Se publicó en “Trazos Narrativos”, Antología de Puerta Blanca Ediciones, 2023