No es menos que lo habitual
No es más que fruto tardío
de la postergación arraigada.
La poesía tardía llega como el reloj del adormecido
Tarde pero en tiempo.
El verso que resurge
encuentra en sus sombras
su propia naturaleza.
La herida sangra el verso.
El reencuentro estira la cicatriz.
Por eso estremecen las palabras.
Por eso buscamos con sed al poema.
Porque contiene lo que quisimos expulsar.
Nos devuelve aquello que fuimos.
Se publicó en “El Faro de la Palabra”, Antología de Instituto Cultural Latinoamericano, 2024
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