domingo, 21 de octubre de 2012

Un delírio subterráneo


Un subte con estética de los años veinte o incluso diez. Medio de transporte grabado en la memoria colectiva, que nos transporta en un viaje posmoderno, dentro de una cabina moderna. Carros de madera, que remiten a las mejorar ficciones propias, con sus ruidos y diseños, que aún hoy me hacen pensar en viajes fantásticos.

Una mujer mira por la ventana, y otra se estudia en un espejo, que alguien habrá puesto en una modernidad que marchaba a su transformación, y sin embargo hoy sigue combatiendo.

Un subte línea A, pensado con la idea de progreso y viajes a  mejorar, que hoy nos transporta con ideas posmodernas, con carteles pegados rompiendo con la sintonía de su estética inicial, pero fracasando en su intento de distraer la atención del espectáculo que la formación subterránea representa, y que desde hace casi un siglo, deambula en su propio recorrido laberíntico.

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