Ella
esperaba como siempre alguna feliz coincidencia.
Él pasó
junto a la ventana, entró, y se sentó.
A ella
se le cayó una pulsera que levantó nerviosa.
Él
sonrió.
Ella
volvió a casa por la tarde, cansada.
Él
entró en una extraña casa ajena.
Ella
vivía en una casa baja de las afueras
Él en
un departamento del centro pero visitaba a un hermano del exterior.
Nunca
se vieron, habitaban caminos distantes,
Pero
esa noche, la feliz coincidencia y la esperanza
Se
abrazaron sin que lo supieran
Aunque
quizás lo esperaban
Cuando
ambos sonrieron y lloraron a la vez
Por el
recuerdo de un pájaro marchito hace tiempo.
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