Continente
de mis lágrimas guardadas,
Mi voz
me delata frente a todos los espejos
No hay
mentira posible.
La
angustia se embarca
En un
suspiro que escapa entre mis palabras.
La
dubitación desnuda mi inseguridad.
Un temblor
que creo imperceptible,
Me tiñe
de una sombra que ya todos vislumbran.
Voz que
me desviste pero a la vez me enmascara.
Otrora pareciera que la seguridad regresa,
Cuando en
realidad la dubitación continúa
Y la
lágrima vuelve a mis ojos,
Donde quizás
alguien llegue a notarlo,
Mientras
continúa la agonía
Sólo que
en silencio.
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