domingo, 12 de julio de 2015

La palabra se embarca
y viaja hacia un horizonte
que acaso sea horizonte del mío
o aún otros horizontes más.

Navega varios ocasos,
o amanece en un nuevo vuelo,
pero aunque lejana, insistente
en una canción
que aunque olvidada,
al dormir regresará
conmoviendo los cimientos
de una máscara de calma...

Quizás el oleaje traiga sus resabios
o quizás sólo resuene ansiosa
en los últimos destellos del alba
nombrando un verso buscado
que no nombra al amor,
pero lo lleva en cada sonido.

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