Incluso el sol se ensombrece
advirtiendo su propio silencio
que se sumerge en búsqueda osada
por aquella caricia perdida
que le han dicho,
se perdió entre la espuma.
Las estrellas lo oyen
del canto de la luna
que la caricia retorna
desde un beso esperado,
ya no en espuma o arnas
sino en tintas diáfanas
dibujadas en un amor,
que si existe,
enceguece su búsqueda.
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