En el laberinto de una sombra
seduce la música a las alas,
y una mariposa por más que ya no mute
puede verse inmiscuida con un recuerdo.
Un resabio de agua y savia,
una huella en las arenas de un tiempo
que aunque se le escurra breve entre vaivenes
la envuelve en el bálsamo de la luna.
Sabe que es tan ajena como su vuelo,
pero la palabra que olvidara hace tiempo
retorna ávida a beber de su último dolor.
Ya no la pronuncia aunque la conozca.
Sueña discreta, con un refugio de silencio.
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