sábado, 25 de abril de 2015

En el laberinto de una sombra seduce la música a las alas, y una mariposa por más que ya no mute puede verse inmiscuida con un recuerdo. Un resabio de agua y savia, una huella en las arenas de un tiempo que aunque se le escurra breve entre vaivenes la envuelve en el bálsamo de la luna.
Sabe que es tan ajena como su vuelo, pero la palabra que olvidara hace tiempo retorna ávida a beber de su último dolor. Ya no la pronuncia aunque la conozca. Sueña discreta, con un refugio de silencio.

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