Es inmarcesible su recuerdo en sus retinas,
como la palabra que reposa en labios temblorosos
acaso hasta que una lágrima caiga al abismo.
Y su voz por meliflua no se marcha de sus mientes,
aún cuando los brazos de Morfeo se enlazan.
Pero además de tierra supo ser agua,
y aunque repose en pétalos distantes,
quizás en las manos que la encuentren
halle la iridiscencia de su propia canción.
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