Digo que me siento sola,
pero sólo porque esa afirmación
enmascara una aseveración
mucho más dolorosa.:
Estoy muy sola.
Y los ángeles no tienen espaldas,
pero seguramente tampoco miedo
y hoy no puedo ser un ángel
mientras tiemblo en la oscuridad
llorando lágrimas frías.
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