No quise escribirlo el ocho de marzo, justamente porque soy mujer todos los días, y no creo que deba haber una fecha para halagarnos, o sentirnos contestas por vivir.
Sí, hace años, un ocho de marzo una multitud de mujeres marchó por sus derechos. También en la misma fecha obreras lo hicieron tomando una fábrica y fueron quemadas.
Y justamente por ese respeto que se les debe, quise escribir algo hoy. Porque también un nueve de marzo hubo mujeres que se sintieron fuertes por ver ese ejemplo. Hubo también hombres que amaban a esas víctimas y lloraron por ellas. Y puede que hoy muchas mujeres se hayan despertado diciendo “bueno, el día de la mujer ya pasó”.
Pero así como me molesta cuando alguien dice “en mis tiempos era otra cosa” (simplemente porque cada uno es del tiempo que vive), también estoy en desacuerdo con que el día haya pasado. Ayer fue ocho de marzo, pero hoy también es tu día. Porque te levantaste, respiraste para sentir que estabas en tu sitio, y te miraste al espejo para encontrarte. Es tu día porque aunque otra vez trataste de imaginarte cómo te ven otros ojos, siempre hay una parte tuya que te quiere, y le gusta verte así aunque te lo quieras negar. Es tu día porque hay quienes te quieren y esperan que estés bien (y si no te ocurre alguien en este momento, al menos estoy escribiendo esto pensando en vos que lo estás leyendo hasta el final, esperando al menos sacarte una sonrisa).
Entonces como hoy también es tu día (lo leas el nueve, o el diez, o en meses), porque es un día de vida, en que existís por vos, y por muchos que te quieren.
Hoy es tu día porque si alguna vez, siendo una nena de años, te sentiste una reina, hoy tenés mucho más potencial todavía, y sos mucho más de lo que se pueda decir.
Hoy es tu día porque con una sonrisa volviste a sentirte importante, y es así como quisiera que te sientas. Porque ser mujer es algo grande ¡Porque sos grande!
Sí, hace años, un ocho de marzo una multitud de mujeres marchó por sus derechos. También en la misma fecha obreras lo hicieron tomando una fábrica y fueron quemadas.
Y justamente por ese respeto que se les debe, quise escribir algo hoy. Porque también un nueve de marzo hubo mujeres que se sintieron fuertes por ver ese ejemplo. Hubo también hombres que amaban a esas víctimas y lloraron por ellas. Y puede que hoy muchas mujeres se hayan despertado diciendo “bueno, el día de la mujer ya pasó”.
Pero así como me molesta cuando alguien dice “en mis tiempos era otra cosa” (simplemente porque cada uno es del tiempo que vive), también estoy en desacuerdo con que el día haya pasado. Ayer fue ocho de marzo, pero hoy también es tu día. Porque te levantaste, respiraste para sentir que estabas en tu sitio, y te miraste al espejo para encontrarte. Es tu día porque aunque otra vez trataste de imaginarte cómo te ven otros ojos, siempre hay una parte tuya que te quiere, y le gusta verte así aunque te lo quieras negar. Es tu día porque hay quienes te quieren y esperan que estés bien (y si no te ocurre alguien en este momento, al menos estoy escribiendo esto pensando en vos que lo estás leyendo hasta el final, esperando al menos sacarte una sonrisa).
Entonces como hoy también es tu día (lo leas el nueve, o el diez, o en meses), porque es un día de vida, en que existís por vos, y por muchos que te quieren.
Hoy es tu día porque si alguna vez, siendo una nena de años, te sentiste una reina, hoy tenés mucho más potencial todavía, y sos mucho más de lo que se pueda decir.
Hoy es tu día porque con una sonrisa volviste a sentirte importante, y es así como quisiera que te sientas. Porque ser mujer es algo grande ¡Porque sos grande!
No hay comentarios:
Publicar un comentario