jueves, 19 de marzo de 2015

Precipita arena salada en un torbellino de cristales entre diáfanos y plateados por los espejos que han caído.
No es el océano quien enjuaga las palabras. Precipitó también la luna entre lágrimas de desvelo.
Así la sal entre la arena no ha podido ser pronunciada. Su nombre sigue siendo el silencio entre los cristales teñidos de rocío.

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