miércoles, 25 de marzo de 2015

Me quedé dormida
con una palabra vehemente
latiendo en mis labios.
Suplicaba ser pronunciada,
pero murió en el ensueño.

No puedo volver a dormirme así,
matando otra palabra,
matándome.

Vibra mi boca por el silencio,
como si guardara una avispa
sedienta de venganza.

Esta noche necesito música,
música como nunca.
La lluvia me arrulla,
descanso,
pero no olvido,
y la palabra continúa,
picándome el paladar.

Cuando duerma se hará canción,
que mana desde un árbol,
árbol seco de olvido.

Cuando despierte no recordaré.
Morfeo se los habrá llevado,
árbol y melodía.
Pero la palabra seguirá
y se habrá convertido
en mi nueva lágrima.

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