domingo, 22 de febrero de 2015

Aique

Noah vibró con su fuego y halló a Suri.
Suri migraba desde lejos sin saber
que dejaría su huella en Noah
quien herida vagaba
con temor de Amaru.

Noah se abrazó a Suri
sin saber qué sería de ellos
pero confiando en Aique.

No sé qué fue de ellos,
pero Aique creció
Aique se propagó, siguió.

Hoy en mí queda poca huella
visible de Noah,
Pero llevo también su herencia.

Soy Tierra.
Soy Aique.
Soy Noah.

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