(y herencia lejana)
en lugar de zafiros
ve desde esmeraldas
surcadas por hilos de cobre.
Jamás tuvo cintura de avispa,
sino un cuerpo para el ritmo
y la danza de la libertad.
No tiene piel tersa de pétalos
sino textura de pan casero
y perfume algo cítrico
cuando llora riendo.
Parece mucho más segura de lo que es
pero es mucho más decidida
de lo que lenguas sin desenredar
se animan a sentenciar.
No duerme sin escribir apresurada
su lágrima guardada desde hace tiempo.
Es mujer pero también es música.
Guarda mil palabras que conoce
y sin embargo no se atreve a escribir.
Sigue escribiendo en tercera persona,
como si fuera transparente
sólo por elección.
Canta en silencio
Ríe a lo alto
Llora a escondidas
Se oculta en un anonimato
que muy a su pesar
ya lleva su nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario