martes, 31 de octubre de 2023

Tersura

 Tener el corazón roto me obligó a regresar.

Fue una lágrima mi único y primer poema.

Una sonrisa en el viento, descorazonada.

Hasta morir en una mueca falaz,

Una estrepitosa farsa inverosímil,

Que regresa para llorar la lágrima primera,

Reverdeciendo en un destello sin nombre.


De mis labios brota la sonrisa,

esa burda mentira eléctrica,

que crispa mis manos sinceras.

Sinceridad muda pero transparente,

que me obliga a buscar reparo,

en algún claro del bosque de la mímesis.


Somos todos al final nuestras marionetas,

actores de la misma farsa grotesca,

ocultando a la tragedia detrás de la comedia,

para derrumbarnos luego 

con la destrucción de ambas máscaras.


Se publicó en “Siglo XXI”, Ed. Tahiel, 2019


Roble

 Sé que debo ser árbol, 

y cual roble nunca bajar los brazos

soportando incluso las peores tempestadoes.


Pero me removieron parte de la corteza.

Llegaron a mis zonas más vulnerables.

Me hirieron dolorosamente

y con la savia que lloré y sangré

pinté las paredes

para recordarme a mí misma mi vergüenza.


Las marcas serán siempre visibles.

Para mí no existen las cicatrices.

Sólo puedo soportar este dolor,

hasta que casi desaparezca.


La corteza quitada vuelve a crecer

y con más fuerza cada vez.

Pero más dura es la corteza,

más frágil es lo que oculta,

más débil como siento mi ser.


Soy hoy mucho más vulnerable

de lo que me creí posible.


Mis brazos continúan en alto,

pero no sé por cuanto tiempo más

podré mantenerme así.

Es sabido que mi voluntad no conoce límites,

pero mi fuerza sí,

y siento que se me va agotando



Se publicó en “Siglo XXI”, Ed. Tahiel, 2019


Un Hueco

 Un hueco en la mano que conservo, 

o capaz me conserva,

me invita a recordar.


Algunos recuerdos rebeldes, 

que se muestran esquivos 

para después volver como fantasmas.


Fantasmas como sangre,

como parte de mí,

o como sudor, que aunque rechace me hace vivir.


Me hace buscar la aguja en el pajar,

sabiendo que sólo hay alfileres.

Me hace querer despegar,

aunque hace tiempo lleve heridas las alas.


La noche es una pócima obstinada,

que decanta y precipita en letras.



Se publicó en “Siglo XXI”, Ed. Tahiel, 2019


Médium

 Siempre me habían dicho que no lo intentara. Ya lo sé. Desde que recuerdo, me mueve la curiosidad, y desde mis padres, hasta mis docentes, me habían advertido que los juegos tenían límites. Yo no entendía a qué se referían.Después de todo, por más que jugara a explorar la selva entre algunos matorrales, o derrotara imperios matando insectos, no perjudicaba a nadie en realidad.

Pero unos años después, me empecé a interesar por el espirititsmo, otras dimensiones, y vi que aumentaba el nivel de alarma en mi familia. Descubrir que aquello era lo prohibido me incentivó a buscar más. Descubrí muchas más leyendas de las que esperaba, aunque la mayoría me resultaban inverosímiles. Sobre todo lo referido a una raza salvaje, que aunque no pudiéramos ver, era capaz de destruirnos. No lo creí, pero quise buscar igual. Me valí de todos los recursos, y llegué a percibir algunas cosas, pero lo adjudiqué a mi imaginación.

Por fin, desde ejercicios de meditación, pude ver claramente algo. Me decepcionó ver que no era un mundo tan distinto al nuestro, pero tenía sentido. Por eso se movían como nosotros.

Sentí mucha curiosidad, y volví a conectarme varias veces. Pero la última vez, algo me asustó, y cuando quise salir del trance, hice algo mal. En lugar de regresar, una fuerza me hizo cruzar el umbral a su mundo, a la vista de parte de una manada que se acercó rápidamente. Se veían feroces, así que huí, ocultándome en un sitio oscuro. Y luego vi que aquellos monstruos eran en realidad los más pequeños, porque había mucho mayores. Y escribo esto esperando que llegue a alguien capaz de auxiliarme. Todavía estoy en este extraño habitáculo al que llaman “ropero”, y sólo me asomo cuando esos malditos “humanos” reposan, para alimentarme levemente del aire que exhalan.



Se publicó en “Siglo XXI”, Ed. Tahiel, 2019


Una Canción

 Escucho una canción 

y en un momento me cansa. 

No me agota, 

sino que me cansa que duela, 

que duela desde hace años. 


Y sí, lo sé, 

hace sólo unos tres minutos 

que la estoy escuchando. 

Pero no es la canción 

Quizás ni siquiera la melodía. 

Acaso sea esa guitarra 

con sabor a aires de antaño. 


Sabor a apetitos de sueños sin saciar, 

que derivaron en hambre, 

y algunas muertes tras el olvido.


Esas muertes propias que suceden

justo después del olvido tras la renuncia. 


Y escucho una canción 

que me recuerda que eso es todo lo que hago. 

Tratar de renacer, 

bebiendo del elíxir 

de mi propia búsqueda.



Se publicó en “Siglo XXI”, Ed. Tahiel, 2019


Insomne

 Hay un enjambre de moscas en mi cabeza.

No me dejan conciliar el sueño.

Las abejas de siempre combaten,

Revolotean como nunca.

Me pican por dentro.

Hacía tiempo que no sangraba letras

Que no las sangraba como ahora.

Y esta vez,

Ni la música las ahuyenta.


Como si quisiera ahuyentarlas.

Como si precipitar palabras,

ahogarme entre nebulosas,

no me fuera tan doloroso como necesario.


Hay un enjambre de moscas en mi cabeza.

De avispas sedientas de papel.

Y a veces las palabras no me bastan.

Pero enjuago las ausencias y decanto,

las pocas que puedo atrapar,

en estas horas de paz ausente.



Se publicó en “Siglo XXI”, Ed. Tahiel, 2019


Moriré Otoño

 No importa que sea invierno, 

primavera, o verano. 

Llegué en otoño, 

y voy a suspenderme en un otoño también. 


No quiero imaginar mi muerte 

como un invierno, 

con los árboles desnudos sin más.

Prefiero pensar en árboles 

que se preparan para un invierno, 

pero que aún les queda algo.


El atardecer de la vida, 

el otoño de la existencia.

No concibo días sin importancia, 

sin una intensidad particular.


Siembro, y habiendo dejado algo, 

mi muerte será un otoño. 

El fin de muchas cosas, 

pero con un germen en latencia 

que se presiente. 


Mi partida no será un invierno gélido, 

sino más bien un otoño, 

con un legado perenne.



Se publicó en “Siglo XXI”, Ed. Tahiel, 2019


Tinta

 Se trataba de un escritor. No, de un escritor no, no lo era. Era tan escritor, como inventor, como todo lo que había soñado. Se reinventaba. Pero ya había sido escritor la última vez, así que se trataba de algo distinto. Quizás un escultor. Un escultor con una copa de vino (la sola idea le resultaba ridícula, ya que no tenía capacidad para eso, pero debía continuar).

Era entonces un escultor, con una copa de vino, y seguramente un secreto. Se preguntó cuál podría ser, pero pensó que quizás no debía saberlo.

Prosiguió con el ritual. Se puso sus ropajes verbales, se bañó en tintas, y saltó al papel. 

No entendió cómo, pero otra vez acabó en tintas rojas. Su personaje bañado en sangre, y él, pluma en mano, sosteniendo una figurilla de madera en la siniestra. Otra vez a limpiar los cortes, desinfectar los utensilios, y destruir el manuscrito.


El aumento de la dosis no había bastado, y otra vez, sonaba la alarma en la enfermería.



Se publicó en “Cuentos Obstinados”, Ed. Dunken, 2018


jueves, 26 de octubre de 2023

Inoculación

 Es la dama silenciosa que aguarda.

La poesía es una infección subcutánea,

que estalla como nevada de palabras,

a una velocidad abrumadora.


Precipita al papel,

decanta en los ojos de los heridos,

y se arropa entre sus rocas,

aguardando la reconstrucción.

La poesía infecta a multitudes,

aunque algunos pocos la padecen.

Busca a los dignos de sentir su dolor,

y se queda en ellos despiadada.

No hay antídoto posible.

La poesía ha frustrado cada intento.

Ha vencido a la mismísima Nada.


Se publicó en “Nuevos rumbos”, Ed. Tahiel, 2018


Mundolor

 Puerto Rico no es Corea.

México no es Barcelona.

Panamá no es París.

Venezuela no es Catalunya.


Argentina no es de Europa,

Nigeria no es Oceanía,

pero en toda tierra la sangre es roja

y la vida de un niño igual de frágil.


Las lágrimas no son de azúcar.

El sudor no es de miel.

El dolor no es un invento.

La vida, no es sólo papel.


Se publicó en “Palabra registrada”, Ed. Tahiel, 2018

Mestiza

Soy descendiente de inmigrantes, 

pero también de nativos. 

Mi abuelo fue nieto de mestiza.


Llevo la sangre de las mujeres que heredaban sus tradiciones 

y leyendas a las manos de sus nietos.


Sigo considerándome mestiza, 

tanto por herencia como por historia.

Soy mestiza con genes ocultos.

Soy mestiza sin tribu.

Soy mestiza sin sitio.

Soy la mujer que arrebataron de su puerto. 

Sigo siendo la heredera de una historia truncada.



Se publicó en “Palabra registrada”, Ed. Tahiel, 2018

lunes, 23 de octubre de 2023

De mí

De mí han nacido versos que mi alma grita,

y reclama a mi boca que los pronuncie.

Pero mis labios necios no atinan a articular nada

frente a tus ojos las verdades de mi alma.


Luego, todos esos silencios devoradores de palabras,

bajo la acción del tiempo mutan en sicarios,

que acechan mis labios de sol a sol,

e impiden que nuevos vocablos corrijan mis falencias…


Y cada individuo es un laberinto de historias,

pensamientos, amores y dicotomías.

Pero al haberme recluido a la introspección demasiado tiempo

terminé encerrada en mi propio laberinto

sin poder divisar quien pueda llegar hasta aquí.


Me encuentro sola y perdida

dentro de mis propias murallas

de palabras silenciadas,

sentimientos inconfesos y secretos lapidados…


Y allí vienen los sicarios.

He roto mis silencios por fin,

y me azotarán con dudas y remordimientos.


Pero aquí los espero… ya no me siento fuerte,

pero con mi voluntad me será suficiente para resistir una vez más.

Y mi tormento será su muerte.

Aquí estoy… que vean su suerte…



Se publicó en "Autores Bonaerenses", Ed. Tahiel, 2018

Quiebre

 Me debatí incesantemente contra mí.

Mis incertidumbres y fantasmas.

Aún venciendo al pudor de la palabra,

me hallé desnuda ante mí.


A veces los mismos ángeles,

que en la desesperación nos rescatan,

se convierten en celosos guardianes,

de las puertas bloqueadas.


Así, presa de mis dualidades,

me ahogo en mis propias incertidumbres,

batallando con mis preguntas,

bajo el único amparo de las pocas certezas,

que pude mantener con vida.


Ya no hallo un soporte ni en mis palabras,

consumiéndome en mi propio magma.

Así en silencio,

hasta el final de mis agonías,

continúo escribiendo desde mis cenizas.



Se publicó en "Autores Bonaerenses", Ed. Tahiel, 2018