Soy mis silencios quebrados por mi torpeza.
Soy todas las palabras que olvido,
y se estrellan en la nada.
Soy todas las negaciones en mis deseos.
Soy la misma pregunta recurrente,
que aunque cambie de forma,
sigue goteando sobre mi espalda.
Soy todo mi dolor mutado.
Soy esa sombra invisible,
que mi propia sombra proyecta.
Soy todo el tiempo que perdí
por haberlo aprovechado;
y todos los momentos provechosos,
que logré por perder el tiempo.
Soy tanto mis contradicciones y azares,
como mis abismos sin respuestas.
Soy la poesía irresoluta,
que naufraga en mis silencios.
A veces el peligro mayor no son los escombros
sino las espinas de mi propio infierno.
A veces lo peor no son los estallidos del tiempo,
sino las implosiones de la nada.
Cuando de sangrar pasado y melancolía,
me quedo vacía de palabras.
Soy la palabra que no hallo para nombrarme,
y sin embargo, como burlesca ironía,
todo cuanto soy,
estalla en “Luz”.
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