Me debatí incesantemente contra mí.
Mis incertidumbres y fantasmas.
Aún venciendo al pudor de la palabra,
me hallé desnuda ante mí.
A veces los mismos ángeles,
que en la desesperación nos rescatan,
se convierten en celosos guardianes,
de las puertas bloqueadas.
Así, presa de mis dualidades,
me ahogo en mis propias incertidumbres,
batallando con mis preguntas,
bajo el único amparo de las pocas certezas,
que pude mantener con vida.
Ya no hallo un soporte ni en mis palabras,
consumiéndome en mi propio magma.
Así en silencio,
hasta el final de mis agonías,
continúo escribiendo desde mis cenizas.
Se publicó en "Autores Bonaerenses", Ed. Tahiel, 2018
No hay comentarios:
Publicar un comentario