Nos dijeron que la nostalgia es en blanco y negro.
Una paleta de grises,
una escala acromática algo dolorosa.
Pero es un error, o directamente una mentira...
La nostalgia es color jacarandá,
con aroma a garrapiñadas,
y el sonido de las voces de mis abuelos.
Tiene perfume a higos maduros,
y una pincelada agridulce,
entre la frescura del viento
y el calor de un par de lágrimas.
La nostalgia huele a verano,
cuando el sol tenía un aroma,
las semillas eran botones para árboles,
y la muerte sólo el final de los injustos.
Se publicó en "Autores Bonaerenses", Ed. Tahiel, 2018
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