Hay un enjambre de moscas en mi cabeza.
No me dejan conciliar el sueño.
Las abejas de siempre combaten,
Revolotean como nunca.
Me pican por dentro.
Hacía tiempo que no sangraba letras
Que no las sangraba como ahora.
Y esta vez,
Ni la música las ahuyenta.
Como si quisiera ahuyentarlas.
Como si precipitar palabras,
ahogarme entre nebulosas,
no me fuera tan doloroso como necesario.
Hay un enjambre de moscas en mi cabeza.
De avispas sedientas de papel.
Y a veces las palabras no me bastan.
Pero enjuago las ausencias y decanto,
las pocas que puedo atrapar,
en estas horas de paz ausente.
Se publicó en “Siglo XXI”, Ed. Tahiel, 2019
No hay comentarios:
Publicar un comentario