martes, 31 de octubre de 2023

Roble

 Sé que debo ser árbol, 

y cual roble nunca bajar los brazos

soportando incluso las peores tempestadoes.


Pero me removieron parte de la corteza.

Llegaron a mis zonas más vulnerables.

Me hirieron dolorosamente

y con la savia que lloré y sangré

pinté las paredes

para recordarme a mí misma mi vergüenza.


Las marcas serán siempre visibles.

Para mí no existen las cicatrices.

Sólo puedo soportar este dolor,

hasta que casi desaparezca.


La corteza quitada vuelve a crecer

y con más fuerza cada vez.

Pero más dura es la corteza,

más frágil es lo que oculta,

más débil como siento mi ser.


Soy hoy mucho más vulnerable

de lo que me creí posible.


Mis brazos continúan en alto,

pero no sé por cuanto tiempo más

podré mantenerme así.

Es sabido que mi voluntad no conoce límites,

pero mi fuerza sí,

y siento que se me va agotando



Se publicó en “Siglo XXI”, Ed. Tahiel, 2019


No hay comentarios:

Publicar un comentario