De mí han nacido versos que mi alma grita,
y reclama a mi boca que los pronuncie.
Pero mis labios necios no atinan a articular nada
frente a tus ojos las verdades de mi alma.
Luego, todos esos silencios devoradores de palabras,
bajo la acción del tiempo mutan en sicarios,
que acechan mis labios de sol a sol,
e impiden que nuevos vocablos corrijan mis falencias…
Y cada individuo es un laberinto de historias,
pensamientos, amores y dicotomías.
Pero al haberme recluido a la introspección demasiado tiempo
terminé encerrada en mi propio laberinto
sin poder divisar quien pueda llegar hasta aquí.
Me encuentro sola y perdida
dentro de mis propias murallas
de palabras silenciadas,
sentimientos inconfesos y secretos lapidados…
Y allí vienen los sicarios.
He roto mis silencios por fin,
y me azotarán con dudas y remordimientos.
Pero aquí los espero… ya no me siento fuerte,
pero con mi voluntad me será suficiente para resistir una vez más.
Y mi tormento será su muerte.
Aquí estoy… que vean su suerte…
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