Es la dama silenciosa que aguarda.
La poesía es una infección subcutánea,
que estalla como nevada de palabras,
a una velocidad abrumadora.
Precipita al papel,
decanta en los ojos de los heridos,
y se arropa entre sus rocas,
aguardando la reconstrucción.
La poesía infecta a multitudes,
aunque algunos pocos la padecen.
Busca a los dignos de sentir su dolor,
y se queda en ellos despiadada.
No hay antídoto posible.
La poesía ha frustrado cada intento.
Ha vencido a la mismísima Nada.
Se publicó en “Nuevos rumbos”, Ed. Tahiel, 2018
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