La postal urbana de lo inadmisible.
Las heridas abiertas de la memoria.
La desnudez mutilada por discursos.
La palabra grita su tormento.
El verbo mutilado por el asfalto.
La lírica apuñalada por el brillo.
El silencio exiliado del pensamiento.
Los besos mediados por máscaras.
Mientras la lluvia celebra la soledad.
Mientras millones de gotas comparten destino,
estrellándose por separado, en charcos de olvido.
Mientras se abre el silencio de los árboles.
Caen las gotas, precipitan las palabras,
charquean la soledad en el letargo de las cigarras.
Y finalmente se cierra la noche,
sobre una ciudad anonadada de desamparo.
Publicado en "Derribando Muros", Ed. Tahiel 2017
No hay comentarios:
Publicar un comentario