Voy al amor como obstinada derrotada.
Marcho sin soñar siquiera con regresar.
Acepto la herida y la abrazo.
Tenía un nombre la bala certera.
Detrás de tus ojos escribes el disparo.
Voy al amor como marea resignada.
Escribiendo falta de fuerzas, sin pensar.
Escribo con la poca fuerza indómita,
que la última herida me ha dejado,
y me condeno por esconder tu nombre,
en la génesis de aquellas débiles palabras.
Palabras fuertes en realidad,
que enmascaran mi temblor,
y la irregularidad de mi voz.
Voy al amor como obstinada derrotada.
Con otra utopía guardada en el bolsillo.
Se publicó en “Poetas que cuentan”, Ed. Tahiel, 2020
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