sábado, 4 de noviembre de 2023

Atardecida

 Sus manos se marchitaban

el atardecer le debilitaba el pulso

y la caída de objetos lo anticipaba.

El ocaso se parecía al comienzo.


Una primera infancia frente al espejo. 

La dependencia y el tiempo diferente.

La fragilidad de los pasos temerosos.


Los ojos se entornan cada vez.

Las manos reposan con abandono.


La violencia inaudita de las horas 

nos hace confundir con ese polvo

que hoy se la lleva solamente a la espera

de tragarnos en un próximo anochecer.



Se publicó en “Todo lo frágil”, Antología de Oxymoron Ediciones, 2022


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