Busco en el viejo cajón,
ya no los juguetes o fotografías
sino aquellos juegos que nadie
salvo nosotras, conocía.
Desentierro el pasado en cartas
y estampas que solías dibujar
para guardar al menos la lágrima
que no me dejaste ver.
Saltaste al silencio de los días.
Nos dejaste esperando una sonrisa.
Te has ido a tu propia tiniebla,
habitada por los fantasmas de tus ausencias.
Queda ese plato esperándote.
Nos queda este silencio que nos legaste.
Se publicó en “Lo que Trajo el Viento”, Antología de La Hora del Cuento Ediciones, 2022
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