Estiro mi mano para tomar la cuerda.
Muevo mis pies como si saltara.
Recuerdos de una infancia,
que nos decían dulce y atesorable.
Pero siento aquella angustia,
o aquella ausencia con este dolor.
Este vacío con ese dolor agudo,
punzando por hallar un nombre,
alguien a quien llamar a jugar.
No me resigno, batallo.
Esa cuerda ya se ha cortado,
pero cierro los ojos y tanteo
buscando el recuerdo que me repare.
Se publicó en “Lo que Trajo el Viento”, Antología de La Hora del Cuento Ediciones, 2022
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