Tan cerca de “violenta” por gritar.
Violeta es la huella en la piel
o en los labios de tanto morder
obligándonos a callar.
Violeta los pañuelos anudando paradojas.
Gritar para huir del bucle de tragedias
mientras en un cuarto apartado cae
una última lágrima sin nombre.
Alzar la voz por las que ya no la tienen
mientras el frenesí mediático
nos sigue borrando una por una.
Y me tiemblan las manos
mientras trato de dar una palabra más.
Pero ya no tiemblan,
porque se incendian...
Y solamente puedo volver al violeta.
Por mi herida que es colectiva, de todas.
Por estas marcas en los labios.
Porque antes de seguir mordiendo esta rabia
es mejor ser otra tormenta desbocada.
Se publicó en “La Ola Imparable”, Ed. Tahiel, 2021
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