Cada noche arrojo una roca
contra los muros en la oscuridad
y aguardo a escuchar su sonido
para saber dónde termina este claustro,
sentir las heridas que han dejado tus manos
y beber las palabras que las cicatrizan.
Cada noche vuelvo sobre mis pasos
tratando de recordar aquel tiempo
cuando tus palabras bastaban
para cubrir este frío que ahora me detiene.
Cada noche cierro los ojos deseando descansar
pero huir de los sueños para ya no ver
y solamente recordar que has estado
para que antes de que amanezca
todavía pueda tener esa esperanza.
Se publicó en “Todos Tienen un Poco de Amor”, Antología de Puerta Blanca Ediciones, 2022
No hay comentarios:
Publicar un comentario