Hurgamos en el pasado que nos pesa.
Ponemos sobre la mesa la pena.
Deshojamos el silencio hasta quebrarlo.
En los ojos el grito se estanca.
Se desboca la mente en imágenes pasadas.
Mi lágrima en su mano se desvanece.
¿Puede que el “vivió feliz” se reduzca
a una licencia poética para lo fugaz
que deja una sonrisa de emergencia
para los momentos dolorosos?
Al final somos un resabio.
Agridulce en los labios que rozamos.
Amargo en las caricias que extraviamos.
Al final somos solamente ese vacío.
Nos queda la dulzura de los recuerdos
para sostener una vida que no esperábamos.
Se publicó en “Romper el Silencio”, Antología de Avis Nigra, 2022
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