Cada quien lidia con sus fantasmas
No hay espacio para ajenos
y si caes ante los tuyos
ya nadie acaricia tu sombra.
Nos ocultamos entonces en imagen.
Como flores efímeras
cual lágrima de media tarde.
Somos un recuerdo
que ha quedado estático
en aquella imagen pasada;
y se desvanece hoy
tras los cambios
de alguien que ya no existe.
La vulnerabilidad es certeza constante;
el desamparo es aquella sensación,
que nos devuelve la ausencia repentina.
Se publicó en “La Vida Ahora”, Antología de Oxymoron Ediciones, 2023
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