Soy un pájaro
dentro de una jaula de asfixia,
de la que mis manos
fueron minuiciosas orfebres.
Me aprisiona el cuello
un grillete de acero
que yo misma
me coloqué gustosa.
Mis alas se doblan
y pliegan heridas
bajo el peso plomizo
de mis sueños rotos.
Volveré a abrir mis alas,
arrancando toda prisión,
especialmente las voluntarias.
Voy a gozar de lo aprehendido
voy a crecer del dolor
Voy a renacer...
Pero ahora sigo en cenizas,
terminando de llorar.
Se publicó en “Poetas que cuentan”, Ed. Tahiel, 2020
No hay comentarios:
Publicar un comentario