Capaz sea esta lluvia,
o la terca humedad del viento.
Pero aunque se arrastren las horas
no han avanzado los días.
Porque se repite una configuración en el calendario
y una fuerza me lleva presurosa al pasado.
Cuando mis pies no tocan el suelo
y el mundo es esa pequeña pieza de plástico barato
en las manos cansadas pero fuertes de mi abuelo.
Intento dar vuelta esa página de mi memoria.
Me resguardo en otros recuerdos.
Pero entonces vuelve la voz de mi abuela
cantándome o narrando algo para que me duerma.
Pasa el tiempo y también marcho hacia el polvo.
Ahora es a mis padres que les tiemblan las manos
y sé que pronto tendré que valerme de ayuda
para poder llegar de un sitio a otro.
Serán años, serán muchos, pero se habrán ido.
Y mientras cae otra tormenta,
mientras se cierra otra noche
y vuelvo a alzar los pies, cierro los ojos
y todavía no lloro, porque aún espero
que vengan a llevarme a dormir.
Se publicó en “Recuerdos”, Antología Digital compilada por Lidia Susana Putterman, 2021
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