domingo, 20 de diciembre de 2015

Tener fuego en los ojos, las manos,
Pero temblar ante la posibilidad
De siquiera mencionarlo
O permitir que se note,
Que en estas venas fluyo
Pensando en tu presencia…

Tener fuego en el pecho de sólo imaginarlo
Tener fuego en los ojos de verte mirándome
Pero temer por la torpeza del ímpetu
Ante la posibilidad de que por mis falencias
Me conocieras en verdad, antes de reconocerme

Y así pensaras en mí.
Estuve prisionera de mí misma
demasiado tiempo,
pero aún así conservo
algo de confianza en mis propias fuerzas,
y quizás sea momento de aceptar mis falencias,
y dejarme llegar de una vez…

En realidad, creo que hoy me falta brío,
pero todo temor, incertidumbre, contrariedad,
han de encontrar su límite, mi espíritu.
No así mi voluntad,
que continúa más allá de mí misma,
y me derriba exhausta,
para luego incorporarme renacida…

No sé si me acompañarás en este camino,
pero debo recorrerlo
si es que verdaderamente quiero estar VIVA.


(de 2011...)

sábado, 3 de octubre de 2015

Seguir

Seguir adelante.
¿Cuál es el significado de esas palabras?
Como si el dolor mitigara
Por la voluntad del olvido.
Como si no hiciera metástasis
A todo lo que somos.

Lo que deseamos
Se quiebra y estalla
Bajo el peso irreductible
De todo lo que deseábamos.

¿Seguir adelante?
Quizás soñar de nuevo
Pensar un futuro,
Un mañana con menos dolor…

No lo sé, hoy dormiré así
Acurrucada en este instante

Donde mi lágrima aún aguarda…

Olvido II

Temor al olvido

¿Sabés algo de María? Hace rato que no la veo, igual seguramente ya se olvidó de mí…
“María” por decir, por completar con un nombre, que podría ser Luis, Mauro, Candela, Florencia. Por resumir todos los temores en un nombre y una pregunta casual, al pasar, y que sin embargo resume los peores fantasmas…
El olvido… Por cada credo se edifican un millón de religiones, que a partir del mismo Dios se contradicen entre ellas. Una serie incalculable de textos, mandamientos, sanciones y preceptos para asegurarnos la salvación, para salvar nuestra Vida. Ya tenemos métodos y hasta recetas para vencer a la Muerte, pero no existe consuelo ante el olvido.
El olvido es un fantasma al que le arrancaron su sábana. No podemos verlo, y nunca sabremos si nos ataca, pero lo que nos aterra justamente es que salte sobre quienes amamos, borrándonos por completo… El olvido es el mayor temor, casi sin prevenciones, ni consuelo posibles…
Quizás se acuerden de lo que dije pero no mi nombre. Quizás recuerden mi nombre pero no lo que viví. Soy un reloj de arena, que por cada grano que cae pierde parte de su existencia a los ojos que observan.

Cuando aquel temor regrese, cerraré los ojos, cubriré mis oídos, y cantaré alguna canción, para distraerme, y decirme a mí misma que no es cierto, que el olvido en realidad no existe, y que es un engaño para perder el sueño… Pero sabré que me estoy mintiendo, porque aquel fantasma sigue, asechando constante, para borrarme nuevamente.

Olvido

Ya tenemos métodos y hasta recetas para vencer a la muerte,
Pero no existe ni consuelo ante el olvido…
El olvido, aquel fantasma despojado de su sábana…
Soy un reloj de arena, que con cada grano caído,
Pierde lentamente su existencia a los ojos de los que observan…

Cuando regrese el temor cerraré los ojos, cubriré mis oídos,
Y diré que no es cierto, que el olvido no existe…
Pero me estaré mintiendo y lo sabré…
Es  un fantasma invisible pero constante,
Asechando en cada rincón,

Para borrarme nuevamente…
Ella esperaba como siempre alguna feliz coincidencia.
Él pasó junto a la ventana, entró, y se sentó.
A ella se le cayó una pulsera que levantó nerviosa.
Él sonrió.
Ella volvió a casa por la tarde, cansada.
Él entró en una extraña casa ajena.
Ella vivía en una casa baja de las afueras
Él en un departamento del centro pero visitaba a un hermano del exterior.
Nunca se vieron, habitaban caminos distantes,
Pero esa noche, la feliz coincidencia y la esperanza
Se abrazaron sin que lo supieran
Aunque quizás lo esperaban
Cuando ambos sonrieron y lloraron a la vez

Por el recuerdo de un pájaro marchito hace tiempo.
¿Cuánto se puede hacer exactamente en 19 minutos? ¿En 18? Sólo 18 minutos quedan de este 3 de octubre (ya cerca de que sean 17), y pareciera que va a ser otro día fantasmal. “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”; “Vive cada día como si fuese el último”. Frases hechas, lindas pero gastadas, que nos empujan a querer inmortalizar cada día, que sea memorable, inolvidable, pero que nuestra memoria irá desechando… 16 minutos y me pregunto cuál es el valor de la fecha…
Hace dos años, esperando el colectivo para volver a casa, me empezó a hablar en la parada del colectivo una mujer que era idéntica a la tía Lidia a un año de su fallecimiento… 15 minutos y me pregunto por qué me acuerdo tanto… 14 minutos… Esa mujer conversó, capaz hasta pensó que yo era una persona agradable, pero la verdad es que sin saberlo me regaló diez minutos más con alguien que extraño todavía… No supe su nombre, no lo sé, pero la recuerdo… 13 minutos y pienso que a lo mejor las fechas son como los nombres de las personas, sus huellas duran mucho más que sus identidades… Aún vivo y capaz sea para alguien “la chica del colectivo”, “la chica que durmió en el tren” … Doce minutos y es curioso pensar en la cantidad de vidas que la gente se inventa de otros… Hay mil vidas que no vivo y sin embargo la gente puede llegar a imaginar de mí…

Once minutos y reflexiono acerca de cuanto se alargan los minutos al divagar… En sólo ocho minutos este día gana importancia…

lunes, 17 de agosto de 2015

En una confusión huracanada de incertidumbre,
he volado lejos de mi sombra.
Me veía así no en un círculo,
sino en un laberinto.
Un laberinto de suelos declinados,
con paredes espiraladas,
arenas mutables.
En un mismo sitio se desenterraban viejas urnas,
mezcladas con retoños por abrir en la mañana.
El mismo Tiresias predecía los ayeres,
parado sobre la nostalgia
de los días por venir.
Me reencontré con mi sombra
en uno de esos recodos.
Danzaba con la sombra de algo que jamás escribí.
Y tras años de reencontrarme,
cuando duerme mi voz,
vuelve a extraviarse,
huyendo tras el recuerdo,

de un sueño que jamás vislumbré.
Desde un rincón de silencio,
donde encuentro mi propia oscuridad,
trato de hilvanar entre fantasmas
un verso que alcance
o una palabra siquiera,
para nombrarte correctamente.

viernes, 24 de julio de 2015

Esta noche no me importa mi nombre
Soy toda mi oscuridad.
Mi deseo y mi decepción
Mi lágrima constante
El grito que antes de gestarse
Se ahoga al cerrar los ojos con fuerza
Esta soledad
Y sin embargo todos mis fantasmas.
Quiero saltar a mi vacío.
En realidad debo hacerlo.
Pero me da pavor.
Soy tan pequeña…

Comparada con mi propia ausencia en mí.
Continente de mis lágrimas guardadas,
Mi voz me delata frente a todos los espejos
No hay mentira posible.
La angustia se embarca
En un suspiro que escapa entre mis palabras.
La dubitación desnuda mi inseguridad.
Un temblor que creo imperceptible,
Me tiñe de una sombra que ya todos vislumbran.
Voz que me desviste pero a la vez me enmascara.
Otrora pareciera que la seguridad regresa,
Cuando en realidad la dubitación continúa
Y la lágrima vuelve a mis ojos,
Donde quizás alguien llegue a notarlo,
Mientras continúa la agonía

Sólo que en silencio.
La palabra se ha edificado
sobre la pleamar del recuerdo
que traman las manos
que acarician el instante.

Cuando transcurra fugaz
como el destello de un acorde
dejara en estas arenas
el sabor de una memoria,
epítome del ayer
acaso nuestra última estrofa.

domingo, 12 de julio de 2015

La palabra se embarca
y viaja hacia un horizonte
que acaso sea horizonte del mío
o aún otros horizontes más.

Navega varios ocasos,
o amanece en un nuevo vuelo,
pero aunque lejana, insistente
en una canción
que aunque olvidada,
al dormir regresará
conmoviendo los cimientos
de una máscara de calma...

Quizás el oleaje traiga sus resabios
o quizás sólo resuene ansiosa
en los últimos destellos del alba
nombrando un verso buscado
que no nombra al amor,
pero lo lleva en cada sonido.
Duermo placenteramente
pero una palabra me insiste.
Pretendo no sentirla
pero me sacude en las sábanas.
Una imagen regresa
y se instala en el espacio de una duda.
Una melodía me asecha
y saltará sobre mí,
cuando frecuente aquel recuerdo.

Son esas sombras,
que jamás nos abandonan;
los resabios de un ocaso temprano,
que regresan como irredentos fantasmas,
sonriendo en un rincón de la memoria,
como una serpiente acechando,
y siempre con su veneno dispuesto.
____________________________

Y sí, ya sé que me miento,
a decir que duermo placenteramente,
pero en el desvelo de la palabra insistente,
postergo un poco un nuevo ataque
de mis propias sombras.

domingo, 5 de julio de 2015

Incluso el sol se ensombrece
advirtiendo su propio silencio
que se sumerge en búsqueda osada
por aquella caricia perdida
que le han dicho,
se perdió entre la espuma.

Las estrellas lo oyen
del canto de la luna
que la caricia retorna
desde un beso esperado,
ya no en espuma o arnas
sino en tintas diáfanas
dibujadas en un amor,
que si existe,
enceguece su búsqueda.

lunes, 29 de junio de 2015

Un naufragio de silencio
El relicario del abismo
en que emanan las palabras
que lleguen a besar un verso.

Una gema entre la sal
una lágrima extraviada
que detiene las arenas
por un instante inconcluso
en que los cristales se unen
por una melodía que rememoro...
Una palabra nos viste silente,
Una palabra nos descubre,
Con prisa sigilosa.
No hay lugar para vacíos.
Si el silencio se nombra por sí mismo
Así una palabra que se sumerja
En la profundidad del aliento
Puede llegar a nombrar sin cubrir
Ni tejer una trama falaz
Donde la melodía de los amantes
No se pierda desconcertada.

jueves, 25 de junio de 2015

Niebla de viernes

Otra vez pagando precios de orgullosa.
Más sueños en que me acompaña
sólo mi propia voz.
La niebla es por los recuerdos
que se evaporan al calor
de alguna vergüenza olvidada.

No pido mucho

No pido mucho
Sólo que te sumerjas en mí
y te tragues mi grito.

No pretendo demasiado
Sólo que me abraces entera
absorbiendo mi dolor.

No espero mucho verdad?
Sólo que me sientas completa
y me acurruques en tu silencio.

jueves, 11 de junio de 2015

Han querido nombrar la distancia y sólo se desbordó el mar del olvido. Quisieron bautizar el silencio pero éste se anticipó nombrándose por ausencia. Intentaron retener las palabras, pero precipitaron con el rocío lacerante. Cuando se ataron las voces gritaron las caricias. Cuando la lluvia declame, será por los besos que han callado...

domingo, 26 de abril de 2015

Con su destello las llamas
o los astros con soberbia
guían las aguas sumergidas en rezos
que ya no han clamado por vientos
sino un claro en la tormenta
que silencie los truenos
y aquiete las arenas.

Pero la furia del viento
desoye el lamento
de la luna y el fuego
cual sea su procedencia.

Su música es la lluvia,
con su indómita furia
y los cristales se mezclan
con múltiples trozos de hielo
pertenecientes a una imagen
que cansada,
ha perdido el equilibrio.

sábado, 25 de abril de 2015

En el laberinto de una sombra seduce la música a las alas, y una mariposa por más que ya no mute puede verse inmiscuida con un recuerdo. Un resabio de agua y savia, una huella en las arenas de un tiempo que aunque se le escurra breve entre vaivenes la envuelve en el bálsamo de la luna.
Sabe que es tan ajena como su vuelo, pero la palabra que olvidara hace tiempo retorna ávida a beber de su último dolor. Ya no la pronuncia aunque la conozca. Sueña discreta, con un refugio de silencio.

sábado, 18 de abril de 2015

Es inmarcesible su recuerdo en sus retinas, como la palabra que reposa en labios temblorosos acaso hasta que una lágrima caiga al abismo.
Y su voz por meliflua no se marcha de sus mientes, aún cuando los brazos de Morfeo se enlazan.
Pero además de tierra supo ser agua, y aunque repose en pétalos distantes, quizás en las manos que la encuentren halle la iridiscencia de su propia canción.

lunes, 13 de abril de 2015

Juegos de niña

Bueno ma, ya sé que querés que juegue a las comiditas, y esperás que me quede con las muñecas en la mesa dándoles el té. Siempre veo que las nenas de los dibujitos hacen eso, y la verdad es que pienso que mis amigas deben jugar así, como siempre veo que juegan en la tele. Pero yo no puedo mami. El otro día me puse a merendar con Candy, Barbie y Diana… ¡y se terminaron peleando todas!
Yo no sé jugar así, yo juego con las muñecas, son mis hijas, y ellas también juegan así, al menos tus nietas te hacen caso, pero si yo tengo algunas Barbies no es para que se la pasen yendo a comprar, eso es aburrido! Ellas tienen poderes, vuelan y salvan el mundo! Eso es mejor! Por qué solamente los nenes pueden jugar a que hay un accidente. Yo juego a la mamá. Pero no pretenderás que haya tenido un embarazo por cada hija! No, tengo tres o cuatro hijos de sangre, y los demás los adopté cuando llegaron al hospital, los papás tuvieron accidentes de auto.
Sí, porque aunque soy mamá también tengo un hospital, o a veces trabajo en una guardería. Te dije que hice algunos juicios también? Sí, el oso ese que me regaló la tía no me gusta y se la pasa robándoles a los demás, por eso tuve que hacer un par de juicios. Siempre va preso, aunque se escapa porque es malo…

Sí, ya sé, tenés que seguir haciendo la comida, pero no te preocupes, ahora mi marido está trabajando, pero cuando vuelva voy a hablar también con él a ver si nos ponemos de acuerdo para abrir un restaurante (así voy a servirle a té a mucha gente!), pero no te prometo nada, con el hospital y los juicios ya estoy bastante ocupada… 
No puedo dormir
El sueño no logra tranquilizarme.
Me siento deshecha, desarmada.
Siento que a pesar del tiempo,
no pude reconstruirme.
Supongo que nunca
voy a ensamblar
todos mis pedazos,
pero al menos los que me permitan
abrir los brazos,
mitigar la soledad.

¿Quien puede querer
un montón de pedazos quebrados
incapaces de reordenarse?

domingo, 12 de abril de 2015

Esas ganas de decir todo de una vez...
Cambiarlas por esas ganas,
de llorar por todo y sin culpa.
Cambiarlas por ese silencio,
que ensordece la voluntad
y hunde en la profundidad de la incógnita.

Esa confusión insalvable
cuando me encuentro aturdida de soledad
en una multitud de fantasmas.

domingo, 5 de abril de 2015

Cuando la Vida y la Muerte juegan una pulseada, se deberían expulsar a los Silencios del recinto, porque sino, en compañía del Olvido, hacen que la Parca levante el codo, y vitoreando antes de tiempo, le aseguran la victoria.
Cuando la competencia se torna así de desleal, los rezos llegan a ser insuficientes.

viernes, 3 de abril de 2015

¿Qué palabras necesito para despedirme de mí? ¿La inseguridad, incertidumbre, ocasional rechazo a mí misma?
No quiero escribir algo para atesorar, sino para olvidarme de hoy, y estas ganas desesperadas de huir de mí y esta soledad que detesto y sin embargo no puedo dejar de abrazar.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Me quedé dormida
con una palabra vehemente
latiendo en mis labios.
Suplicaba ser pronunciada,
pero murió en el ensueño.

No puedo volver a dormirme así,
matando otra palabra,
matándome.

Vibra mi boca por el silencio,
como si guardara una avispa
sedienta de venganza.

Esta noche necesito música,
música como nunca.
La lluvia me arrulla,
descanso,
pero no olvido,
y la palabra continúa,
picándome el paladar.

Cuando duerma se hará canción,
que mana desde un árbol,
árbol seco de olvido.

Cuando despierte no recordaré.
Morfeo se los habrá llevado,
árbol y melodía.
Pero la palabra seguirá
y se habrá convertido
en mi nueva lágrima.

lunes, 23 de marzo de 2015

Paradoja

Y sigo aquí,
sumergida en la paradoja
de materializar lo abstracto,
hacerlo visible,
llorar lo impronunciado,
desde palabras silenciosas,
escritas a destiempo,
quizás nunca destinadas,
a pronunciarse a lo alto,
porque su misión real,
era darle una imagen,
música o textura,
a lo que continúa sin nombre,
aunque nos congele las sienes...

domingo, 22 de marzo de 2015

Corolario II

Tengo una duda en la sien
un nudo en el pecho,
un dolor en el presente.

Hoy no soy más
que una hoja marchita
desprendiéndose inerte
del árbol de mi existencia.

Ave

Soy un ave
dentro de una jaula de asfixia,
de la que mis manos
fueron minuiciosas orfebres.

Me aprisiona el cuello
un grillete de acero
que yo misma
me coloqué gustosa.

Mis alas se doblan
y pliegan heridas
bajo el peso plomizo
de mis sueños rotos.

Volveré a abrir mis alas,
arrancando toda prisión,
especialmente las voluntarias.

Voy a gozar de lo aprehendido
voy a crecer del dolor
Voy a renacer...
Pero ahora sigo en cenizas,
terminando de llorar.

Vehemencia

Volvés ahora.
Te pedí que no lo hicieras pero aquí estás, irrefrenable impulso por escribir. Me llevas a inmortalizar momentos en lineas torpes en las que sólo yo veré quizás algún escaso sentido.
Llegás ahora, justo ahora, cuando mi deseo en realidad es olvidar estos pocos, aunque interminables momentos, en que me invade la desazón de la soledad, y mi único deseo es un abrazo, que me haga sentir que el dolor me abandona.

Pero desoyendo mis súplicas volvés ahora. Te pedí que no lo hicieras por un tiempo, pero acá estás, obligándome a perpetuar en mi alma, un dolor que habría de ser pasajero. Llegás ahora cuando mi auténtico deseo es cerrar los ojos e irme de mí,  hasta que el calor de unas palabras en mi oído me rescate, borrando el recuerdo de mis propios mefíticos susurros.

Corolario

Y esa maldita costumbre
de seguir esperando
el momento oportuno
para importunar.

Sólo quisiera
ver pronto el despertar
de mis adormecidas palabras.

Pero me encuentro nuevamente
temblando en silencio
tras quedar cegada de oscuridad.

jueves, 19 de marzo de 2015

Precipita arena salada en un torbellino de cristales entre diáfanos y plateados por los espejos que han caído.
No es el océano quien enjuaga las palabras. Precipitó también la luna entre lágrimas de desvelo.
Así la sal entre la arena no ha podido ser pronunciada. Su nombre sigue siendo el silencio entre los cristales teñidos de rocío.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Tiempo

El tiempo es morfina.
Remedia tanto como así,
va hundiendo en agonía inadvertida.

Ya no confío en ese antídoto.

martes, 17 de marzo de 2015

Muero

No hay agua por ningún sitio, porque a fuerza de homogeneizarnos se extinguió el fuego.
Mientras mio frente arde en fiebre lo veo. No soy otra copia más. Ni yo ni mucho ás que lo están viendo.
Sigo mi instinto.
Precipitaré con la luna.

Crecer

Crecer es dejar de formarnos de pedazo de lo que nos enseñaron, para pasar a reconstruirnos con los trozos de lo que fuimos.
Lenguaje
Bendito portal del alma, o maldita barrera infranqueable.

lunes, 9 de marzo de 2015

La poesía es el instante en que el silencio aún no se ha callado. Cuando el amor, comenzando a disfrazarse es aún una paloma. Vez en vez herida. Vez en vez renacida.
El tiempo se ha confundido y donde hubo cristales con arena se ha formado un trémulo espasmo, un latido en el torbellino que abraza la palabra y enciende las aguas donde la música es el fuego y el beso lo nombra.

Mujer

No quise escribirlo el ocho de marzo, justamente porque soy mujer todos los días, y no creo que deba haber una fecha para halagarnos, o sentirnos contestas por vivir.
Sí, hace años, un ocho de marzo una multitud de mujeres marchó por sus derechos. También en la misma fecha obreras lo hicieron tomando una fábrica y fueron quemadas.
Y justamente por ese respeto que se les debe, quise escribir algo hoy. Porque también un nueve de marzo hubo mujeres que se sintieron fuertes por ver ese ejemplo. Hubo también hombres que amaban a esas víctimas y lloraron por ellas. Y puede que hoy muchas mujeres se hayan despertado diciendo “bueno, el día de la mujer ya pasó”.
Pero así como me molesta cuando alguien dice “en mis tiempos era otra cosa” (simplemente porque cada uno es del tiempo que vive), también estoy en desacuerdo con que el día haya pasado. Ayer fue ocho de marzo, pero hoy también es tu día. Porque te levantaste, respiraste para sentir que estabas en tu sitio, y te miraste al espejo para encontrarte. Es tu día porque aunque otra vez trataste de imaginarte cómo te ven otros ojos, siempre hay una parte tuya que te quiere, y le gusta verte así aunque te lo quieras negar. Es tu día porque hay quienes te quieren y esperan que estés bien (y si no te ocurre alguien en este momento, al menos estoy escribiendo esto pensando en vos que lo estás leyendo hasta el final, esperando al menos sacarte una sonrisa).
Entonces como hoy también es tu día (lo leas el nueve, o el diez, o en meses), porque es un día de vida, en que existís por vos, y por muchos que te quieren.
Hoy es tu día porque si alguna vez, siendo una nena de años, te sentiste una reina, hoy tenés mucho más potencial todavía, y sos mucho más de lo que se pueda decir.
Hoy es tu día porque con una sonrisa volviste a sentirte importante, y es así como quisiera que te sientas. Porque ser mujer es algo grande ¡Porque sos grande!

Ángeles

Digo que me siento sola,
pero sólo porque esa afirmación
enmascara una aseveración
mucho más dolorosa.:
Estoy muy sola.

Y los ángeles no tienen espaldas,
pero seguramente tampoco miedo
y hoy no puedo ser un ángel
mientras tiemblo en la oscuridad
llorando lágrimas frías.

miércoles, 4 de marzo de 2015

¿Límites?

Dónde está La diferencia entre el rayo y la energía que desprende? El límite entre el mar y la costa humedecida? La separación entre el viento y los cabellos de una sirena perdida? Dónde se separan las cadenas y los brazos de Prometeo? Dónde están las palabras una vez que desde el papel se pronuncian? Cuándo se silencia el océano si el poema es tormenta?

lunes, 2 de marzo de 2015

Vuelvo a pecar de redundante
pero Marzo tiene su perfume.
Es algo que viaja por mis venas
como si la sangre brillara,
borboteara estas semanas
mientras todo cambia.

Sí, cumplo años,
pero no podría haber nacido otro mes.

Soy Marzo y sus contradicciones
Marzo con la nostalgia.
Todo lo olvidado que regresa
Lo que quise olvidar pero persiste
Lo que olvidé sin quererlo y me abraza.

Vuelve a llover y me agrada
Es la lluvia de Marzo,
esa que viene para limpiar
que me refresca y alivia.

Es Marzo que regresa.

domingo, 1 de marzo de 2015

Marzo III

Lluvia y frío
Verano herido por vaticinio
De un otoño que siempre se anticipa
Aunque lloverá puntual
En la fecha señalada.

Un Marzo 2015
Aunque 2011 el Cabernet
Perfume a asado en familia
Con las sonrisas y las ausencias.
Marzo agridulce
La vida resumida en unos días
Me abrazo en marzo
Esta Luz renace.

Marzo II

Tu lluvia y tu viento.
Tu nostalgia y la mía.
Marzo de todos y además muy mío.
Marzo con vino y sabor.
Sabores a familia y recuerdos.
Marzo con su dulzura
Verano pero también frío
Otoño lozano, equinoccio
Marzo de perfume dorado.
Marzo mío...

Marzo

Marzo me habla de la mejor manera que sabe. Lloviendo.
Pero ya no me molesta, nos entendemos, y lo recibo.
Marzo más que bienvenido.

domingo, 22 de febrero de 2015

Aique

Noah vibró con su fuego y halló a Suri.
Suri migraba desde lejos sin saber
que dejaría su huella en Noah
quien herida vagaba
con temor de Amaru.

Noah se abrazó a Suri
sin saber qué sería de ellos
pero confiando en Aique.

No sé qué fue de ellos,
pero Aique creció
Aique se propagó, siguió.

Hoy en mí queda poca huella
visible de Noah,
Pero llevo también su herencia.

Soy Tierra.
Soy Aique.
Soy Noah.

viernes, 20 de febrero de 2015

En resumen...

Por capricho de la genética
(y herencia lejana)
en lugar de zafiros
ve desde esmeraldas
surcadas por hilos de cobre.

Jamás tuvo cintura de avispa,
sino un cuerpo para el ritmo
y la danza de la libertad.

No tiene piel tersa de pétalos
sino textura de pan casero
y perfume algo cítrico
cuando llora riendo.

Parece mucho más segura de lo que es
pero es mucho más decidida 
de lo que lenguas sin desenredar
se animan a sentenciar.

No duerme sin escribir apresurada
su lágrima guardada desde hace tiempo.
Es mujer pero también es música.
Guarda mil palabras que conoce muy bien
y sin embargo no se atreve a pronunciar.

Es mujer que no usa color rosa
Fotógrafa que no puede recordar imágenes
Guarda como tesoros sus primeras y más básicas partituras
Prefiere hablar a escribir
Pero prefiere mil veces escribir a gritar.


Llora pero puede igual sonreírDeja el celular a distancia cuando leeTiene libros manchados de café porque lee desayunandoGuarda una guitarra rota porque encierra más recuerdos que problemasCanta "para sí" ignorando que todos la escuchanCuando se da cuenta sonríe y disfruta.

Sigue escribiendo en tercera persona,
como si fuera transparente
sólo por elección.


Ríe a lo alto
Llora a escondidas
Se oculta en un anonimato
que muy a su pesar
ya lleva su nombre.



Es

Es mujer que no usa color rosa
Fotógrafa que no puede recordar imágenes
Guarda como tesoros sus primeras y más básicas partituras
Prefiere hablar a escribir
Pero prefiere mil veces escribir a gritar.

Llora pero puede igual sonreír
Deja el celular a distancia cuando lee
Tiene libros manchados de café porque lee desayunando
Guarda una guitarra rota porque encierra más recuerdos que problemas
Canta "para sí" ignorando que todos la escuchan
Cuando se da cuenta sonríe y disfruta.

Escribe en tercera persona de sí misma
porque todavía juega a descubrir.

¿Equilibrio?

A veces las ganas de avanzar y de llorar tienen casi el mismo peso, y prefiero no ponerlas en una balanza por miedo al resultado...

Mundo

Los océanos dividieron un poco, y nacieron algunos relieves, pero sigue siendo todo Pangea...

Volver

Volver a escribir,
Volver a reírme
Volver a sonreír
Acordarme de que el tiempo dura como lo sienta 
Hacer un poco más duradero cada pestañeo...

miércoles, 18 de febrero de 2015

Des Encuentro

Ella esperaba como siempre alguna feliz coincidencia.
Él pasó junto a la ventana, entró, y se sentó.
A ella se le cayó una pulsera que levantó nerviosa.
Él sonrió.
Ella volvió a casa por la tarde, cansada.
Él entró en una extraña casa ajena.
Ella vivía en una casa baja de las afueras
Él en un departamento del centro pero visitaba a un hermano del exterior.
Nunca se vieron, habitaban caminos distantes,
Pero esa noche, la feliz coincidencia y la esperanza
Se abrazaron sin que lo supieran
Aunque quizás lo esperaban
Cuando ambos sonrieron y lloraron a la vez

Por el recuerdo de un pájaro marchito hace tiempo.

¿Qué es el perdón?

Me resulta imprescindible empezar por lo anecdótico. Hace unos doce o trece años, en mi adolescencia, una profesora dijo en una clase: “Perdonar es olvidar, esos que dicen ‘perdono pero no olvido’ se equivocan, porque sino ¿qué es el perdón? Para perdonar también hay que olvidar”.
Unos días atrás se había dado a noticia de una mujer que había muerto por violencia familiar. Lo más destacado del hecho, era que ella había sufrido ya ante lesiones por parte de su pareja pero siempre “lo perdonaba”.
Esto me ponía en un gran conflicto. Estaba en mi adolescencia, definiéndome y afirmándome como mujer, y justamente otra mujer (para mí el hecho de que fuera mi docente la ponía todavía en un lugar de autoridad y respeto), venía a decir que había que olvidar. Muchos pensaron lo mismo que yo y se lo cuestionaron, pero dijo que eso era un caso especial. No me convencía, y a partir de ese momento se me plantearon una serie de dudas que nunca tenían respuesta y me confundían muchísimo.
¿Yo nunca había perdonado a nadie? ¿Me iban a condenar por no poder olvidar que me habían lastimado? ¿Aquella mujer hacía bien en “perdonar”? En realidad para mí todas estas preguntas tenían una respuesta muy clara, pero siempre en desacuerdo con “la voz de autoridad”.
Hablando de tanto tiempo, y habiendo vivido muchas cosas en estos años, podría haberme olvidado de todo esto, pero al contrario, me lo estuve cuestionando cada tanto, y siempre terminando en el mismo espiral sin salida. ¿Qué es perdonar?
Llega el 2015. Cambio de año, de hábitos, rutinas, sueños, perspectivas. Cambio de visión. Una mañana me desperté con mucha angustia. Extrañamente, como si a la noche hubiese tenido el tiempo como para soñar con todos mis peores fantasmas, me desperté recordando algunos de los peores momentos que viví. Momentos que me derrumbaron, que me hicieron sentir que no valía nada, que yo no valía la pena. Pero fue como si recordar todo esto me hiciera un proceso de purificación. Sentí angustia, bronca, y en un momento me di cuenta de que estaba en otro lugar muy distinto. Me había derrumbado pero ahora empezaba un día nuevo, mucho tiempo después, siguiendo adelante. Se me habían cancelado sueños, pero ahora estoy construyendo nuevos, desde otros sueños alcanzados. Me quebré en mil pedazos pero me reconstruí con lo mejor que pude encontrar de mí.
Yo sé quiénes me lastimaron, pero hoy, en lugar de desearles que vivan lo mismo que yo, puedo desearles que en algún momento sean capases de sentirse importantes desde el afecto, y no desde el poder de lastimar. Cuando terminé de sentir bronca me sorprendía a mí misma diciendo “espero que ustedes también puedan crecer desde ahí”.
Y entonces me di cuenta de que al menos en mi vida, el perdón se trata de eso. Hoy tengo muy claro quienes me lastimaron, pero puedo decir “gracias, porque me ayudaste a crecer”.
En todos estos casos tardé años en darme cuenta. Espero que ahora que lo entendí pueda perdonar más pronto, aunque sin duda también necesito “recuperarme” para eso.

Entonces: Te perdono, pero no olvido, porque recordando sé que puedo recuperarme, y puedo seguir agradeciéndote que me hayas ayudado a crecer. Puedo perdonarme también a mí por haberme encerrado en la espiral destructiva de que la bronca me genere más bronca. Y  a la pregunta de “entonces ¿qué es el perdón?”, el perdón es desear que en algún momento sientan la misma paz que sentí al darme cuenta de lo mucho que crecí desde entonces.

Crecer

Hay cosas que cuesta tiempo entender. Me acuerdo que cuando tenía siete u ocho años, miraba una serie infantil, en que los protagonistas eran dos hermanos. Puede que lo escriba mal, pero creo que era “Pete & Pete” . En un episodio, el menor de los hermanos, que tenía entre diez u once años, tenía algunos conflictos con las reglas, y terminando hablaba con su madre sobre el miedo a crecer. Siendo tan chica no entendía qué podía ser eso ¿Por qué alguien tendría miedo a crecer? ¿Qué puede tener de malo? ¿Si nos hacemos grandes para convertirnos en lo que soñamos?
Bastaron un par de años. Cuando llegué a tener diez u once años, me di cuenta de que sí, iba alcanzando metas, pero no por eso dejaba de asustar. Seguía viendo distintas ficciones. Muchas veces veía representaciones de la adolescencia y no las creía, me parecía falso. Si bien mi adolescencia estaba cerca no creía que fuera a ser así, y pensé que me daba miedo por eso: ¿cambiar completamente o ser siempre diferente?
En mi adolescencia en realidad cambié bastante, pero seguía diferenciándome de esas “estructuras”. Entonces pensaba “Capaz el miedo a crecer termine después de esto”.
Es curioso pensar que después me daba miedo pasar a “la edad sin nombre”. Se dice “jóvenes, pero eso es un adjetivo, ¿qué somos en realidad?”
Pero seguía (sigo) preguntándome ¿y hasta cuanto sigue este miedo a crecer? ¿Estas dubitaciones? ¿Esta incertidumbre? Y me doy cuenta de que se trata siempre de “abandonar la seguridad”. El terreno seguro al que llegamos, para arriesgar, para lograr algo más. Entonces en realidad no se termina nunca este miedo, sólo que con el tiempo encierra cierto placer. El vértigo del crecimiento, la adrenalina del aprendizaje.
Y sí, verdaderamente, no siempre es placentero, pero nunca deja de ser emocionante.
¿Vale ahora apostar por más?

Creo que vale la pena apostar que así es.

Rompiendo el silencio

Capaz los haga sentir molestos por un rato con esta idea, pero necesito expresar una idea, y quienes sientan rechazo por esto, les agradezco una distancia que sea sana para todos (quizás no volver a hablarme…). En el último tiempo hubo muchas repercusiones con respecto al sobrepeso.
No es de extrañar. Se supone que se hicieron numerosas ficciones “en defensa de lo distinto”, como “Mi gorda bella”. No puedo encontrar algo más ofensivo que eso… Cuando se hizo esa novela (que por desgracia vi que la siguen pasando), era una actriz tan esbelta usando ropa con relleno. Era el cuerpo ridiculizado, y la protagonista lo era sólo por eso, por ser “la gorda”.
Ante esto, se ha empezado con el tiempo a desestigmatizar (a intentarlo). Mujeres ponen fotos de ellas mismas, con su cuerpo tal como es, y dando testimonio.
“Ésta soy yo, dejen de molestarme, no me odio por tener sobrepeso”. Y fue cuando empecé a leer lo que me movilizó a escribir esto: “No es una decisión saludable, Tenés que reconsiderarlo”.
Ahora verdaderamente me pregunto. ¿Hay elección? Me molestaron toda la vida por esto. Tener unos quilos de más ya es una condena. ¿Por qué se cree que hay elección al respecto? Todos los cuerpos son distintos, y hay cuerpos que simplemente no bajan de peso fácilmente.
Lo más irónico es que hablen de “Saludable”.
Brithney Spears es una de las mujeres más lindas del mundo. Nunca se la criticó o se le señaló públicamente su salud, aunque ha reconocido problemas de anorexia. ¿Algo más cercano? Hace unas semanas hubo mil entrevistas a Silvina Luna. Hizo una insuficiencia renal en una cirugía y hablaba de hacer un juicio por mala praxis. Mentira. Su médico es colega de mi papá. Fue al consultorio con el objetivo de hacerse otra cirugía estética (una más de las miles que tiene). Le aconsejó no realizarla pero le insistió. Supo que si no aceptaba lo hubiera hecho de todas formas con otro profesional, y como ya tenía su historia clínica accedió. Cuando tuvo la insuficiencia renal no se quejó por mala praxis, sólo le preguntó al médico “¿cómo puedo operarme ahora?”.
Entonces, si se sigue pensando en el sobrepeso como “decisión” poco saludable, ¿por qué no lo vemos en otros casos? La anorexia es en verdad una enfermedad, pero “plastificar” un cuerpo para que se siga viendo adolescente por años ¿no es una decisión cuestionable?
Estudié todo el día, quiero distenderme, y voy a ver una película. Las mujeres protagonistas tienen un índice de masa corporal que se acerca a lo peligroso, no veo más curvas que las de alguna extra, que está sólo ahí para que algún hombre haga un chiste sobre su figura, o alguna otra ficción ridiculizando la figura femenina.

En anuncios publicidades, lo que sea, la regla se mantiene. No importa el esfuerzo que haga, el ánimo que tenga, la sonrisa que tenga. Estoy destinada a ser siempre fea.

Saber

Quien sabe un 30% cree que ya sabe un 75%.
Quien sabe un 52% siente que no sabe nada.
Quien sepa apenas un 52,5% con un poco de soberbia puede confirmarle “no sabés nada” (aunque en su fuero interno sienta su propia ignorancia)

Mientras quien sabiendo el 30% le dice “Sabés todo”.

Insomnio

Hay un enjambre de moscas en mi cabeza.
No me dejan conciliar el sueño.
Las abejas de siempre combaten,
Revolotean como nunca.
Me pican por dentro.

Hacía tiempo que no sangraba letras
Que no las sangraba como ahora.

Y esta vez,

Ni la música las ahuyenta.

Existo

Víctor Frankenstein halla su tormento abrazando a un Prometeo que abraza su condena.
Quise evitar ser una piedra para el resto y lo conseguí pagando el precio de dejar de abrazarme a mí misma.
Me halagan una juventud que no siento, una capacidad que dejé escapar entre los dedos por sostener una farsa.
Me arrebataron de las manos el papiro que me nombraba. Se hizo cenizas ante mí la melodía que me impulsaba, desconozco el color de mis ojos.
Sentí que se me abría el pecho. Muchas veces ya quise contenerlo, pero esta vez cedí. Todo mi ser me pedía que el latir se liberara. Ya me dolían las palmas de tanto retenerlo, y lo permití.

Ahora grito. Abrazo mi propia piedra, pero sin lamentarlo. Veo muchas luces que se alejan. Me duele, pero “Prefiero mi tormento a su servilismo”.
Soy más impulsiva y directa. No gustará, pero siento que no me conozco, y es necesario.


Regresa mi verdad desde el averno a donde la envié por establecer un falaz pacto con el mundo. A partir de ahora existo.

Regresar

Tener el corazón roto me obligó a regresar.


Fue una lágrima mi único y primer poema.

Una sonrisa en el viento, descorazonada.

Hasta morir en una mueca falaz,

Una estrepitosa farsa inverosímil,

Que regresa para llorar la lágrima primera,


Reverdeciendo en un destello sin nombre.

Muertes

Me despierto confundida, no sé dónde estoy.
Más bien conozco estas paredes, estas cosas, pero estoy un poco perdida.
Encuentro un cuaderno escrito. Escrito con mi letra.
El último escrito tiene fecha reciente, puede que sea la de ayer.
Dice “Sé que moriré esta noche”.
No me acuerdo cómo me sentía al escribirlo. Capaz ya no sentía.
Capaz lo que dice es cierto y por eso me siento tan vulnerable.
Acá estoy, en el mismo cuerpo, con el mismo nombre, pero no soy ella.
Tengo sus recuerdos pero no esa misma alma.
Sé que tampoco dudaré toda esta vida, aunque desconozco cuánto será, o por qué he vuelto o  llegué ahora…

¿Llegué? 

A tu casi existencia

Ya te dije que tu sonrisa, tu forma de mirarme no son buenas antecesoras de tu indiferencia. Pero hoy puedo decirte que te agradezco. Habremos cruzado un par de palabras, pero no supiste acercarte a mí. Me corrijo. Fui demasiado torpe como para acercarme, pero estabas. Estabas desde alguna sonrisa aislada, un mirarme desde lejos creyendo que no lo notaba.
Ahora la verdad es que no tengo la certeza de que volveré a verte. De hecho, lo más probable es que no pase. Pero me dejaste un sabor amargo en los labios, un sabor agridulce que no puedo olvidar. El sabor de la ausencia, de la pérdida sin haber tenido.
Es algo casi dañino pero dulce a la vez. Un recuerdo paradójico que no podría permitir a alguien más darme, y por eso sé que cambiaré ¿Y si volviera a verte? Eso depende de la oportunidad. Creo que ya no evitaría hablarte, lo haría más segura, porque me estás cambiando desde ahora.
¿Y si me lastimaras? No hay posibilidad de que no vuelva a ser herida, y sabiendo que seré herida nuevamente, en este caso te lo consentiría.

¿Si te quiero? Ahí ya no sé qué responderte, solamente sé que me enseñás demasiado como para olvidarte.

martes, 17 de febrero de 2015

¿Soy?

Por capricho de la genética
(y herencia lejana)
en lugar de zafiros
ve desde esmeraldas
surcadas por hilos de cobre.

Jamás tuvo cintura de avispa,
sino un cuerpo para el ritmo
y la danza de la libertad.

No tiene piel tersa de pétalos
sino textura de pan casero
y perfume algo cítrico
cuando llora riendo.

Parece mucho más segura de lo que es
pero es mucho más decidida 
de lo que lenguas sin desenredar
se animan a sentenciar.

No duerme sin escribir apresurada
su lágrima guardada desde hace tiempo.
Es mujer pero también es música.
Guarda mil palabras que conoce
y sin embargo no se atreve a escribir.

Sigue escribiendo en tercera persona,
como si fuera transparente
sólo por elección.

Canta en silencio
Ríe a lo alto
Llora a escondidas
Se oculta en un anonimato
que muy a su pesar
ya lleva su nombre.